El color de la música: sinestesias inducidas por psilocibina

El color de la música: sinestesias inducidas por psilocibina
El color de la música: sinestesias inducidas por psilocibina.

Hace unos años, conocí en mi consultorio a una mujer de 32 años, que consumía hongos alucinógenos una o dos veces al año. Lo hacía porque disfrutaba los beneficios de las experiencias místicas, tales como sentir que se fusionaba con el cosmos, amor incondicional por la naturaleza y observar figuras caleidoscópicas que ascendían como espirales hasta el cielo. Esto la conectaba con la vida.

En su relato, describió un fenómeno perceptivo que capturó mi atención. Manifestó que cuando consumía psilocibina, que es el principio activo de los hongos mágicos, y escuchaba música, tenía la capacidad de "ver los sonidos". No los veía afuera, en el medio externo, como si fuera la percepción de un objeto del entorno. Los veía con el "ojo de la mente", similar a cuando evocamos un recuerdo visual de nuestra infancia, es decir, como parte de la imaginería visual. Curiosamente, los sonidos agudos los veía en tonos amarillos claros y los sonidos graves en un espectro de azules y morados. Las imágenes eran dinámicas en su mente y las percibía como mixturas de colores que se movían al ritmo de la música. Variaban en su configuración espacial según las canciones, los instrumentos y las emociones que le generaban. La experiencia resultaba extática, sobre todo, porque se acompañaba de la sensación de disolución del yo y de una conexión infinita con la naturaleza. Desafortunadamente, no sentía nada de eso cuando estaba en su cotidianidad, sin consumir psicodélicos.

Hoy en día, con el avance de las neurociencias cognitivas, se sabe que el consumo de macrodosis de psilocibina (aproximadamente 20 mg), puede generar cambios neurobiológicos que resultan en sinestesias musicales. El término sinestesia, hace referencia a la percepción de un estímulo que ingresa por una modalidad sensorial y genera percepciones en otras modalidades sensoriales (1). Por ejemplo, ver los sonidos (sinestesia auditivo-visual) o asociar un color específico a las letras (sinestesia grafema-color).

El consumo de psicodélicos como la psilocibina, genera cambios en dos redes neuronales fundamentales mediante la estimulación de receptores de serotonina (5HT2A). La primera, es la red que comunica el tálamo y la corteza cerebral (2). El tálamo, es una estructura que filtra e integra los estímulos provenientes de los órganos de los sentidos (exterocepción) y de las sensaciones internas (interocepción) (Fig. 1). Es como un gran nodo en el cual convergen las rutas sensoriales externas e internas (incluyendo las fantasías y los recuerdos). La psilocibina reduce la función de filtro del tálamo y, por tanto, genera una inundación sensorial hacia la corteza cerebral, principalmente en aquellas regiones que procesan sonidos (corteza temporal) e información visual (corteza occipital). Esto podría explicar por qué algunas personas tienen experiencias altamente creativas e imaginativas durante el consumo de hongos alucinógenos, a tal punto de ser denominadas como estados alterados de consciencia. La música ingresa de manera amplificada al cerebro, sin filtro, sin censura cognitiva, con todas las cualidades sonoras y el espectro acústico que la compone. Esto permite una experiencia musical única, donde no sólamente se activan ciertas regiones del lóbulo temporal, sino también visuales de la corteza occipital, de manera simultánea y sincronizada. Entonces, es aquí donde se unen los colores con la música en una misma experiencia perceptiva, dando como resultado el nacimiento de la sinestesia musical.

Fig 1. Proyecciones tálamo-corticales. Adaptado de: Baars B. The Great “Cortico-thalamic” System: Bidirectional signaling in cortex. Cortex and consciousness. 2019.

La segunda red neuronal que se modifica con la psilocibina es la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés) (Fig. 2). Esta red se activa cuando estamos en estado de reposo y nos encontramos divagando mentalmente. Está presente cuando imaginamos el pasado o el futuro, cuando centramos la atención en los estados internos y cuando evocamos imágenes mentales aleatorias; por ejemplo, recordar momentos de la infancia mientras miramos por la ventana en un largo recorrido en tren. Esta red también está muy activa en personas con rumiaciones mentales negativas, por ejemplo, en la depresión, donde los pensamientos repetitivos nos recuerdan el dolor de la existencia una y otra vez. O en las obsesiones, al repasar varias veces mentalmente si cerré la llave del gas o si aseguré la puerta del garaje.

Fig 2. Red neuronal por defecto. Adaptada de: Perkins R. Belief in core values triggers a ‘default-mode network’ in the brain. USC News. 2016

Cuando se ingieren psicodélicos, y en particular, psilocibina, la DMN se disminuye, se silencia, reduce su actividad metabólica. Esto se ha vinculado a la sensación de desintegración del self, que tan frecuentemente describen los psiconautas. Con la DMN funcionando al mínimo, se inicia un diálogo entre áreas distantes del cerebro, por ejemplo, regiones temporales y occipitales entran en contacto; lo sonoro y lo visual se reencuentran de una manera diferente, como cuando éramos niños (los niños son sinestésicos por naturaleza, desafortunadamente el 99% de los humanos perdemos esa habilidad en la transformación a adultos). Se generan estados de hiperconectividad funcional (Fig.3), asociaciones nuevas y sensación de fusión con la naturaleza o el cosmos. La persona ahora ve colores con la música, siente que los sonidos viven dentro de sí; se crean patrones geométricos y figuras caleidoscópicas evocadas por las melodías y ritmos que dejan a la persona perpleja. Es una experiencia "única e irrepetible", decía mi paciente.

Fig 3. Hiperconectividad funcional asociada al consumo de psilocibina. Adaptada de: Carhart-Harris R, Nutt D. Homological scaffolds of brain functional networks. J. R. Soc. Interface. 2014

Las sinestesias musicales inducidas por psilocibina parecen haber inspirado a grandes músicos. Existen ciertos indicios que sugieren que, celebridades de la música de los años 60's y 70's, tales como Mick Jagger, Bob Dylan y Jim Morrison, visitaron a Maria Sabina en Oaxaca, México. Esta mujer, quien ha sido considerada por los historiadores como la "abuela de los hongos mágicos", fue la encargada divulgar, desde su visión como curandera y chamana, los poderes de los hongos psilocibios, mediante rituales ceremoniales a todos aquellos que la visitaban (4).

Hoy en día, estamos viviendo un renacer de la investigación con psicodélicos. Las nuevas (y viejas) generaciones están más abiertas a experimentar con LSD, hongos, ayahuasca y/o peyote. Científicos de renombre como Roland Griffiths (Johns Hopkins University School of Medicine) y David Nutt (Imperial College London), junto con sus grupos de colaboradores, están haciendo investigación de alta calidad con psilocibina en condiciones médicas como miedo a la muerte en personas con cáncer terminal, depresión refractaria (que no responde a medicamentos convencionales), trastorno obsesivo-compulsivo y adicciones (5).

Los psicodélicos nos están revelando piezas claves para entender las complejidades de la mente y el cerebro humano; están mostrando nuevos caminos terapéuticos a condiciones médicas que estaban anquilosadas y, en palabras de Aldous Huxley, están abriendo, una vez más en la historia, las "puertas de la percepción" y el autoconocimiento. Sin embargo, debemos ser cautos con no idealizarlos. Las sinestesias musicales también pueden ser experimentadas en estados profundos de meditación o como una condición congénita (1% de la población), y no todas las personas que consumen hongos las experimentan. Es probable que existan otros factores idiosincráticos que expliquen su presencia, ¿cuáles crees que puedan ser?

Referencias:

  1. Vollenweider F. Psychedelic drugs: neurobiology and potential for treatment of psychiatric disorders. Nature. 2020
  2. Simner J. The Oxford Handbook of Synesthesia. Oxford University Press. 2014.
  3. Carhart-Harris R, Nutt D. Homological scaffolds of brain functional networks. J. R. Soc. Interface. 2014
  4. Pollan M. How to change your mind: What the new science of psychedelics teaches us about consciousness, dying, addiction, depression, and transcendence. Penguin Press. 2018
  5. Griffiths R. Psychedelics in Psychiatry—Keeping the Renaissance From Going Off the Rails. JAMA Psychiatry . 2020.

4 Comments

  • Rachel Rose

    marzo 23, 2023 - 10:58 am

    Muy interesante el artículo!

    • Juan Manuel Orjuela

      marzo 29, 2023 - 10:15 pm

      Muchas gracias Rachel. Saludos!

  • Ana Maria Torres

    mayo 16, 2023 - 5:24 pm

    Excelente! Me encanta cómo la madre tierra nos da lo que necesitamos para sanar. Tengo 32 años y estoy en riesgo de padecer la enfermedad de Huntington. Consumir psilocibina me ha ayudado a entender y aceptar lo que soy y la razón por la que nací en una familia con Huntington. Mi hermano y mi madre han luchado con la depresión durante años por el miedo a lo que nos depara el futuro, sobretodo por mi hermano quien ya fue diagnosticado pero está asintomático. Mi madre no tolera los efectos secundarios de los antidepresivos y dice que de todas formas la depresión no tiene cura. Sé que esta sería una gran herramienta para salir de la oscuridad en la que los veo. No dudaré en ponerme en contacto contigo haber que podemos hacer por ellos. Gracias por el artículo <3

    • Juan Manuel Orjuela

      junio 13, 2023 - 8:31 pm

      Muchas gracias por tu comentario Ana. Me alegra mucho saber que has resignificado positivamente este riesgo. Te deseo lo mejor para ti y tu familia. Saludos.

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